El concepto de STEAM (que integra ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemática) toma cada vez más fuerza en las aulas de nuestro país. En ese contexto, la programación se convierte en uno de los protagonistas que abre la puerta a la creatividad y desarrollo de pensamiento crítico.

Los millennials crecieron escuchando que debían aprender inglés porque sería clave a la hora de entrar al mercado laboral. Para las nuevas generaciones, en tanto, la programación es la que se perfila como una habilidad imprescindible.

Y poco a poco, esta habilidad empieza a entrar a las salas de clases de todo el mundo, incluso algunos países europeos, como Francia y Reino Unido, la han incorporado en el currículum escolar. En nuestro país, son varias las organizaciones que ya están promoviendo la programación en los colegios, con diferentes metodologías que incluyen la programación por bloques, el desarrollo de apps, desarrollo web, robótica, etc.

Los actores clave en este escenario son los profesores. En ese contexto, País Digital junto a Samsung Chile, cuentan con el programa “Club de Apps” que ha capacitado a cientos de profesores para que aprendan el lenguaje de la programación, utilizando plataformas como Scratch o App Inventor. Una vez capacitados, estos profesores incorporan la programación, ya sea en sus clases o en talleres extra-curriculares con los alumnos.

Los expertos recomiendan que el acercamiento entre estudiantes y código sea lo más temprano posible. Algunos hablan de primero o segundo básico, otros apuntan a la etapa preescolar como puntapié inicial, donde esta proximidad se consigue a través de juegos y actividades, como el uso de bloques, con el que los niños empezarán a incorporar los primeros conceptos de pensamiento computacional, de una manera orgánica.

Pero, ¿qué tan distinto es el aprendizaje entre un niño que va en 2° básico versus uno que se enfrenta por primera vez a la programación en 8° básico? “Los procesos formativos se enfrentan de manera distinta dependiendo de la edad que tiene el estudiante. Por ejemplo, si el niño está empezando el colegio, una manera de introducirlo al pensamiento computacional es a través de plataformas como Scratch Jr.”, dice Catalina Araya, Directora de Educación de Fundación País Digital.

Desarrollada por el Massachusetts Institute of Technology (MIT), Scratch se ha convertido en una de las plataformas preferidas a la hora de enseñar programación. En el caso de la versión Junior, permite a los más pequeños (idealmente entre 5 y 7 años) desarrollar las bases del pensamiento computacional a través de bloques gráficos, con los cuales pueden hacer sus propias historias animadas. De esta manera, los niños pueden modificar los personajes en el editor de pintura, añadir sus propias voces y sonidos, incluso insertar sus propias fotos para dar vida a los personajes.

Así, los niños aprenden a secuenciar actividades con una determinada lógica, en lo que podría considerarse un paso previo a los algoritmos que constituyen la base de la programación. Asimismo, se favorece el desarrollo de habilidades cognitivas tales como el pensamiento lógico, creatividad, resolución de problemas, entre otras.

Por otro lado, cuando se trata de adolescentes, el acercamiento suele enfrentarse de una manera diferente. Para que no la consideren una temática complicada o poco motivadora, los primeros pasos se dan de una manera gráfica, con plataformas como App Inventor, que permite a los jóvenes desarrollar sus primeras apps para celulares o tablets. Este tipo de plataformas permiten una mucha mayor variedad y complejidad de funciones y opciones, y se puede acceder a ver el código que hay tras los bloques gráficos. Otra manera de motivar a los jóvenes es llevando la programación a planos físicos con elementos que los cautiven, como ocurre con la robótica.

“De esta manera, son miles de niños a lo largo de Chile que cada día están aprendiendo los fundamentos de la programación”, comenta Trinidad Lacámara, Gerente de Ciudadanía Corporativa de Samsung. Y añade: “Hemos capacitado a los profesores en distintas plataformas, lo que les permite adecuarse a la edad de sus alumnos e incorporar en sus clases el pensamiento computacional y programación. Así estamos ayudando a que este ‘nuevo inglés’ sea una tarea cumplida para las nuevas generaciones”.